18 de junio de 2008

THE HAPPENING (EL INCIDENTE) **

James Newton Howard compone la música, Tak Fujimoto fotografía los planos, Conrad Buff los une y M. Night Shyamalan dirige, escribe y produce todo y, además, no actúa. Entonces... ¿por qué no es una buena esta película?

Las películas de Shyamalan siempre me han llamado la atención. Es un director preciosista. Sabe muy bien lo que hace y su lenguaje fílmico se puede comparar al de los grandes clásicos y al de los grandes contemporáneos. Su capacidad para contener la narrativa en las secuencias importantes no hay quien la cuestione. Sin embargo, tan sólo dos de sus películas deberían formar parte de la historia del cine: El protegido y El bosque.

Los primeros minutos de El incidente son la carta de presentación de Shyamalan. Sabemos que es una de sus películas. Él sabe que los comienzos tienen que ser así, como si fueran el epicentro de un gran terremoto. Sobrepasar algo así ya es difícil y Shyamalan, ahora, no tiene capacidad para mantener el temblor. Así que el único atractivo que permanece es el argumento, pero se sustenta con clichés de serie B mal apuntalados. La película se derrumba por culpa de sus personajes inútiles, planos y, en ocasiones, surrealistas. El gore, nunca presente en la filmografía de Shyamalan, es prescindible. La evolución narrativa entorpece la fluidez de las acciones que a su vez obstaculizan la sedimentación ornamental. Sólo lo que mejor sabe hacer el director de la India es lo que merece ser resaltado: el posicionamiento de la cámara para mantener la tensión. En todas las escenas en las que se espera que algo terrible suceda, el plano es el que tiene que ser: encuadre, angulación, tiempo... Pero eso no basta para hacer una buena película. Sirve para hacer un buen corto y dar unos cuantos sustos al público.

¿Ha llegado Shyamalan a su fin como director? Por el bien del cine, espero que no. Habrá que darle cosejos para que las cosas le salgan bien. Aquí va el mío: tiene que dejar que alguien le eche una mano con los guiones y que otros sean los productores de sus aventuras. Con más grandes mentes a su alrededor sus defectos podrían desaparecer.